jueves, 4 de agosto de 2011

Las horcas caudinas

Editorializaba ayer el diario El País, con loable elegancia estilística, que "las horcas caudinas por las que se ha visto obligado a pasar Barack Obama bajo la mirada triunfal de los republicanos acabarán por arruinar la efectividad de la política fiscal", en referencia al acuerdo para elevar el techo de la deuda.
El hecho de que alguna desmesura en la metáfora la acople un poco a martillo sobre el tenor de la disputa parlamentaria, no resta  mérito periodístico a tan culto giro en tiempos en los que es bastante más común encontrar un error ortográfico en un titular de portada.

El desfiladero de las Horcas Caudinas, que atraviesa los Apeninos, fue escenario de una emboscada durante la Segunda Guerra Samnita en el siglo IV A.C. Un ejército romano comandado por el cónsul Espurio Postumio Albino, de tan infortunado nombre como destino, padeció la más humillante derrota de Roma en todo el período de la República. Los prisioneros, desarmados y desnudos, fueron obligados por los samnitas a pasar inclinados bajo un yugo como los de uncir bueyes, formado con las lanzas de los vencedores. Tal fue la ignominia y el deshonor de la rendición que buena parte de los legionarios renunciaron a volver a sus hogares y el Senado llegó a prohibir las fiestas y hasta los casamientos durante un año. La humillación tomó el nombre del lugar y la expresión pasar por las horcas caudinas o pasar bajo el yugo pervivió en la memoria de Roma hasta el punto de que tres siglos más tarde el propio Julio César infligió similar oprobio al caudillo galo Vercingetorix, obligándole a inclinar la cerviz al paso bajo el yugo de las lanzas romanas.

Del mismo hecho deriva la expresión subyugar, en su primera acepción de avasallar o sojuzgar y, en sentido más figurado, también en su significado de embelesar o cautivar.
No deja de ser curioso que el mismo Obama que ha subyugado con embeleso a gran parte de la sociedad estadounidense haya terminado - a juicio de El País- humillantemente subyugado por los bárbaros del Tea Party.

5 comentarios:

  1. Lo sabía pero no me acordaba...la verdad es no tenía ni idea de lo que se trataba. Gracias por hacerme ver cuantas cosas ignoro.
    Pues si Obama tiene que pasar por las Horcas Caudinas ¿por donde tiene que pasar nuestro insigne presidente? No deja de resultar curioso que los presidentes del pais, hayan ido de mas a menos ¿será un reflejo de las capacidades de este país? cuando se afirma que cada vez los jóvenes tiene una mejor formación ¿a que se refieren? porque la realidad es bien distinta. Dejando al margen la formación moral y de valores, la de conocimientos es mas bien escasa, en todo caso, sobre algún aspecto específico. Todos conocemos y exigimos nuestros derechos pero de las obligaciones nos olvidamos y si alguien quiere que las mas elementales normas de convivencia se hagan realidad, es inmediatamente definido como represor fascista.
    Nos esperan tiempos difíciles. Gane quien gane las elecciones, el resultado va a ser el de vivir peor. Todos nostros si que vamos a pasar bajo las Horcas Caudinas y no sólo una vez sino todos los dias. Pero eso será despúes del verano. Ahora toca fiesta.

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  2. Haces referencia a aquella batalla del 52 a.c. cuando las legiones de Julio César al mando de Tito Labieno y Cayo Trebonio derrotaron a los galos al mando de Vercingetorix, jefe de la tribu de los arvernos. Pero, no te atreves a mencionar el lugar de la batalla. Lo entiendo, después de haber leído mucho Astérix me ha quedado claro que ya nadie se acuerda de dónde está Alesia.
    Saludos y recuerda que no todas las Galias fueron ocupadas. Había un pueblecito rodeado de campamentos fortificados romanos que… César no pudo subyugar.
    Un compostelano español madridista de vocación y obradoirista de nacimiento y devoción políticamente incorrecto

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  3. Sólo a mí se me ocurre mencionar a un galo contigo de comentarista, Edadepiedrix. Obviamente ningún galo recuerda Alesia, sólo se acuerdan de Gergovia. Por el acueducto, supongo :))

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  4. Podría ser peor, los del Tea Party se lo podían haber pasado a él por las Cuencas Etruscas (expresión muy gráfica y empleada con cierta frecuencia por mi elegante madre).
    Se ve que aunque no lo creamos la historia clásica nos ha dejado huella. Es lo que se llama cultura subliminal, no nos enteramos pero por ahí se mueve.

    Y por cierto, lo firmo como anónimo porque no hay manera de meter mi cuenta.
    Ana T.

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  5. Seguro que las cuencas del Po y del Tiber han dado historias para metáforas acongojantes, de congojos vaya. Mis respetos a tu madre.

    Siento que Blogger, se empeñe en dejarte en el anonimato. Con firma o sin ella, gracias por el comentario.
    Besos

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