jueves, 28 de abril de 2011

Apolíneos contra dionisíacos

Sostiene Nietzsche que la cumbre de la tragedia griega -y acaso de la literatura universal- se alcanza con Sófocles y Esquilo, mediante el contraste entre lo apolíneo - lo plástico, ordenado, luminoso, racional, equilibrado-  y lo dionisíaco -el instinto, la pasión, el exceso-. El pensar contra el sentir, en suma.  La clásica dicotomía representada por las dos deidades, Apolo y Dionisos, admite tantos paralelismos como se quiera: musicales, entre Beatles y Stones, taurinos, con Joselito frente a Belmonte, o futbolísticos con Menotti contra Bilardo y, cómo no, entre Guardiola y Mourinho. Ya la apariencia y el estilo personal parecen coronar al primero de laurel y al portugués de hoja de parra, pero extienden el contraste al juego de sus equipos: geométricamente hermoso, preciso y exquisito el del Barça; bronco, especulativo y agresivo el de este Real Madrid. Fuera del campo también son antagónicas la corrección política, la mesura en la victoria y la derrota de Pep, frente a la provocación, la soberbia ganadora y el mal perder de Mou. Si uno mea colonia, el otro escupe azufre, tan arquetípicos son los personajes que interpretan en las ruedas de prensa.
Pero en la eterna rivalidad de ambos clubes, no siempre ha sido así. Antes al contrario, durante décadas el Madrid fue el paradigma de lo apolíneo, de la grandeza triunfante y del señorío, mientras el Barça se volvía más que un club a base de achacar a la conjura de los estamentos las victorias del rival. Hace veinticinco años, en la final de la Copa de Europa que perdió en Sevilla, el eje del Barcelona era tan dionisíaco como los Alexanco, Migueli, Víctor y Calderé y, si Schuster ponía un toque de calidad, equilibraba perfectamente con su mal carácter. Incluso con Cruyff en el Camp Nou, prosperó Bakero, el mejor especialista que recuerdo en cortar el juego a base de faltas. Presidentes como Núñez y Gaspar tampoco parecían iluminados por el sol de Apolo.

Pero, subidos al topicazo, el fútbol es así y ahí radica su grandeza. La gloria es para el que gana, jugando bien o no dejando jugar al adversario. Ahora que la selección española triunfa con el mismo juego de seda del Barça, olvidamos cuánto hemos envidiado los tres mundiales de Italia, o los dos de Argentina, auténticos embajadores de Dionisos en el fútbol, que elevaron la marrullería al terreno del arte. Nos sentíamos perdedores por falta de carácter, de intensidad, de picardía, por nenazas y porque todos los árbitros del mundo estaban contra nosotros.

Parece bueno para el fúbol que se imponga el jogo bonito frente al catenaccio, el estilo combinativo frente al vertical y directo, pero la posibilidad de alternativa engrandece el juego, acentúa su imprevisibilidad y con ello la pasión que despierta.

Para Nietzche, con la llegada de Sócrates y Platón, se impuso el racionalismo apolíneo en el mundo griego y el poder intentó ocultar esa dimensión oscura, sensorial  y feroz de Dionisos. Con  ello precipitó su decadencia política y artística, reflejada en las muy menores tragedias de Eurípides.

¿Será por esa imposición de lo apolíneo que han expulsado ayer a Pepe? ¿Nos querrá privar la UEFA de Mourinho, némesis imprescindible de Guardiola?

5 comentarios:

  1. Pido disculpas a cuantos habéis intentado escribir comentarios. Hay problemas con la aplicación de Blogger, que se están tratando de resolver. Cuando funcione correctamente, os lo haré saber.

    Gacias y disculpas.

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  2. Interesante visión del espectáculo, y no me refiero al partido. Ojalá como en el teatro griego la trama se quedase en el escenario, pero luego vendrán las hipócritas lamentaciones de fingida gravedad condenando la violencia en el futbol.

    Tal vez la figura de Dioniso sea demasiado excelsa para una justa comparación con J.M. Porque una cosa es el sentir frente al pensar y otra hablar sin pensar, una cosa es la pasión por el juego y otra el gusto por los mamporros, una cosa es la garra y el empuje y otra la camorra pendenciera, una cosa es el sano pique que azuza la competitividad y otra la provocación pueril y la ofensa avinagrada del mal perdedor.

    Vamos, que si baja Dioniso y lee este post se querella por injurias.

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  3. No creas tú que Dionisos no tenía mala uva, aparte del monopolio de la buena. Y si no que se lo pregunten a su primo Penteo, que acabó descuartizado, sin que la UEFA abriera un expediente. Pero eso lo cuenta Eurípides que, como digo, era apolíneo. Igual lo de Penteo era teatro, como lo de Alves, y tampoco llegaron a tocarle, pero gritó como si lo descuartizaran. El fútbol es tan omnicomprensivo que abarca también el teatro. Busquets, Pedro y Alves seguro que también habrían triunfado como intérpretes de tragedia griega. Y eso, que es tan sucio como las patadas, también es parte del juego.
    :-*

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  4. Por cierto, como parece evidente, ya funciona la aplicación para publicar comentarios. Gracias por la paciencia.

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  5. Desmontando a Mourinho:
    http://www.youtube.com/watch?v=c3GXDKpDFPg

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